El proyecto de este departamento en Faena Residences comienza de una búsqueda de serenidad, continuidad y calidez. Una paleta de maderas naturales y tonalidades neutras acompaña todo el recorrido, mientras el mobiliario, las obras de arte y los objetos elegidos dan como resultado un interior equilibrado con elegancia.
El ingreso anticipa el lenguaje mediante dos intervenciones con diferente carácter. Una composición de piezas de cerámicas que aníma uno de los muros a través de sus variaciones de forma, relieve y sombra, hace contraposición con una cava y un bar a medida que quedan contenidos dentro de un volumen revestido en madera. La iluminación integrada y los planos de acero aportan precisión y un contrapunto más técnico a la calidez de la carpintería.
Desde allí, el recorrido desemboca en un espacio común que integra el living y la cocina. La continuidad del piso de madera y la repetición de una misma gama cromática permiten que ambas funciones convivan en armonía. Los diferentes sectores se reconocen a través de cambios de escala, equipamiento y materialidad, sin interrumpir la percepción amplia y fluida del ambiente.
En el living encontramos una alfombra central de trazado curvo que reúne piezas de distintas procedencias y épocas. Un sofá claro con líneas curvas convive con sillones de cuero color suela del reconocido diseñador Brasilero de los años 50 Sergio Rodrigues, y una mesa de centro en madera con contorno irregular. Las lámparas de diseño de George Nelson aportan ligereza y una geometría escultórica al conjunto. Las diferencias de textura, forma y tonalidad enriquecen el ambiente sin alterar su equilibrio.
Las obras de arte y los objetos tienen una presencia fundamental en el ambiente. Su composición introduce relieve, movimiento y una dimensión artesanal. Sobre la base neutra del departamento, estas piezas se convierten en focos de atención que revelan su carácter a medida que se recorre el espacio.
La cocina se pensó como una envolvente de madera clara, extendida sobre frentes, muros y cielorraso para conformar una identidad propia dentro del área social. Una mesada continua de tonalidad pétrea resuelve el sector de trabajo con sobriedad, mientras una barra de extremos redondeados establece una transición amable hacia el living. La luminaria lineal suspendida acompaña la geometría horizontal y refuerza la nitidez de la composición.
En el dormitorio, la misma paleta adquiere un carácter todavía más calmo. La cama, de líneas suaves, respaldo en madera clara y base tapizada, se complementa con las mesas de luz curvas en la misma madera y las lámparas de mesa de Louise Poulsen. Sobre el respaldo, una pieza en madera y fibras naturales del diseñador Agustin Leiro introduce ritmo y textura. La continuidad de materiales entre los espacios completa un proyecto en el que cada detalle contribuye a una experiencia coherente, cálida y profunda.