Ubicado en el Palacio Alcorta, este loft forma parte de un edificio cuya singular geometría responde a la antigua pista de carreras que recorría su cubierta. La planta ovalada, aún reconocible alrededor del gran patio interior, se traslada a las unidades mediante perímetros curvos y proporciones poco convencionales. Lejos de neutralizar esta condición, el proyecto la tomó como punto de partida para construir una organización propia.
La particular forma del departamento planteó el desafío de ordenar los usos dentro de un espacio que se aleja de la ortogonalidad habitual. A esta condición se suman dos grandes vigas que atraviesan el centro del loft y adquieren una presencia determinante. Estos elementos existentes dejaron de entenderse como obstáculos para convertirse en referencias capaces de establecer jerarquías, recorridos y límites.
Las vigas marcan la transición entre los sectores comunes y privados y organizan la ubicación de distintos elementos del proyecto. Los rieles de iluminación acompañan su recorrido y enfatizan la profundidad del espacio, mientras los volúmenes de equipamiento se ajustan a su posición. De esta manera, estructura, iluminación y mobiliario fijo participan de una misma lógica compositiva.
La principal pieza de articulación es un divisor de listones de madera que tamiza la relación entre ambos sectores. Su trama alterna llenos y vacíos, permitiendo que la luz y las visuales lo atraviesen sin perder la necesaria separación. Más que cerrar, el elemento establece un umbral: mantiene la percepción integral del loft y, al mismo tiempo, aporta intimidad al dormitorio, que se encuentra detrás.
En el área social, el piso y los revestimientos de madera construyen una superficie continua que acompaña la amplitud de la planta. La cocina se incorpora mediante un equipamiento realizado a medida, de frentes revestidos en madera de roble rayado, que contiene las distintas funciones sin adquirir una presencia excesiva. Los nichos de trabajo iluminados y la ausencia de herrajes visibles refuerzan la lectura serena y unitaria del conjunto.
El toilette se integra de manera discreta dentro del volumen continuo de carpintería que reviste la cocina. Desde el área social, la continuidad de la madera oculta su presencia y permite que el acceso pase inadvertido dentro del conjunto. En el interior, grandes placas de mármol claro reemplazan la calidez de la madera y envuelven el ambiente. Un lavabo cilíndrico exento, la grifería mural y un espejo que se extiende de pared a pared completan la composición.
En el baño en suite, las grandes placas de mármol se extienden sobre pisos y paredes, construyendo una envolvente clara y continua. La ducha se delimita mediante una mampara de vidrio sin marco, mientras el mueble suspendido y el espejo circular ordenan el sector del lavabo. Los artefactos blancos y las griferías cromadas completan una composición depurada, en continuidad con el lenguaje general del loft.